
07 de Noviembre de 2026. 11:39 am.
La cancha de Toluca, debido principalmente a la altitud, ha sido históricamente uno de los escenarios más complicados para los Rayados.
En febrero de 2006, el Monterrey rompió una racha de casi 21 años sin ganar como visitante frente a los Diablos en el torneo de Liga. La última victoria liguera se remontaba al 17 de noviembre de 1985, cuando con goles de Bahía, el “Abuelo” Cruz y un doblete de Reinaldo Güeldini, los regiomontanos se impusieron por 4-1.

Reinaldo Navia luchó de principio a fin.
Tras aquella abultada victoria, el equipo no volvió a ganar en el Nemesio Díez en el torneo local, aunque sí firmó un triunfo en la Copa México en septiembre de 1990 gracias a un solitario gol de Martín Hernández.
Para el torneo Clausura 2006, los Rayados seguían bajo el mando de Miguel Herrera, técnico que ya los había llevado a disputar dos finales y que consolidó un característico estilo de futbol ofensivo.
Sin embargo, el plantel sufrió la sensible baja de su goleador y figura, Guillermo Franco, quien partió al futbol español. Para suplir su ausencia, la directiva apostó por el delantero chileno Reinaldo Navia y por una joven promesa colombiana: Hugo Rodallega.

Reinaldo Navia disputa un balón.
El arranque de la temporada no fue el idóneo. Monterrey debutó con una derrota en Pachuca, venció a Morelia en casa, pero después hiló descalabros ante Atlas como visitante y frente a los Tecos de la UAG en el Tecnológico. Con un balance de tres derrotas y solo un triunfo, el panorama lucía sombrío para la jornada 5, donde debían visitar al Toluca, vigente campeón del futbol mexicano.
A pesar de que en su última visita a esa cancha rescataron un vibrante empate a tres goles en el partido de Ida de Final del torneo anterior, la misión en esta ocasión parecía una utopía.
Además de la mala racha, dos de sus máximos referentes, Walter Erviti y el capitán Jesús Arellano, estaban descartados. Erviti por suspensión y “El Cabrito” por lesión. Por esta misma razón, tampoco fue convocado el refuerzo estelar Hugo Rodallega. Los pronósticos dictaban que "La Pandilla" sumaría su tercera derrota consecutiva, pero los pupilos del “Piojo” Herrera tenían otros planes.
Aquel sábado 11 de febrero de 2006, el Monterrey saltó a la cancha con Christian Martínez en el arco; Mario Méndez, Diego Ordaz, Felipe Baloy, Severo Meza y Paulo Serafín en la zaga; José Joel “Chícharo” González, Luis Ernesto Pérez y Ricardo Martínez Trimmer en el medio campo; comandando el ataque Oribe Peralta y Reinaldo Navia.

El defensa Paulo Serafín arrancó de inicio.
El planteamiento de Rayados sorprendió a todos. En lugar de volcarse al frente desde el pitazo inicial, el equipo priorizó la posesión y el control del esférico. Baloy actuó como líbero; Ordaz y Severo como centrales y Méndez y Serafín como carrileros.
La estrategia funcionó a la perfección: maniataron al Toluca y generaron mayor peligro que el cuadro local durante los 90 minutos. En la defensiva, el canterano Severo Meza firmó una actuación soberbia, volviéndose impasable por su zona; mientras tanto, en la zona medular, el “Chícharo” González y Luis Ernesto Pérez se multiplicaron para recuperar balones y distribuir el juego.

Luis Ernesto Pérez, leyenda Rayada.
El primer tiempo terminó sin goles porque al Monterrey le faltó mayor puntería. Tanto Navia como Peralta dejaron ir oportunidades de gol. El Toluca, por su parte, solo tuvo una opción en los botines del uruguayo Vicente Sánchez, pero se topó con la atinada intervención del guardameta rayado Christian Martínez, quien realizó una atajada espectacular.
La parte complementaria inició con el mismo tono. Para buscar alternativas, Herrera movió sus piezas al minuto 62: retiró a Navia para darle oportunidad a Gastón “La Gata” Fernández, cuya velocidad revolucionó el ataque regiomontano.

Los Rayados festejaron en grande.
Siete minutos más tarde, llegó la recompensa. Oribe Peralta, quien había sido el hombre más incisivo del encuentro, aprovechó un rechace defectuoso de la zaga mexiquense para prender el balón de primera intención con la pierna derecha y mandarlo al fondo de las redes.
Con la ventaja en el marcador, Monterrey manejó los tiempos con maestría, adormeciendo el ímpetu del Toluca mediante la circulación del balón. En el tramo final, el estratega ajustó el mediocampo: al 81’ sacó al anotador del gol para darle la alternativa y debutar en Primera División a un joven Jesús Zavala, y al 86’ reforzó la contención con el ingreso de Ernesto Serrato por el “Pepito” Martínez.

Ricardo "Pepito" Martínez disputa un balón.
Aquella tarde soleada, con cinco futbolistas formados en sus fuerzas básicas sobre el terreno de juego, Rayados consumó la hazaña y exorcizó un demonio de más de dos décadas en la capital mexiquense.

Gastón “La Gata” Fernández y Oribe Peralta festejaron el gol.
Alberto Barrera-Enderle