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CON DOBLETES DE BAHÍA Y “EL ABUELO”, RAYADOS VENCIÓ 4-0 A NECAXA EN 1985

14 de Enero de 2022. 6:39 pm.

El torneo México 86 es inolvidable para el Monterrey, no solo por haber conseguido su primer Título de Liga, sino porque a lo largo de todo el torneo tuvo actuaciones memorables: desde marcadores abultados a favor, hasta goles olímpicos y de portería a portería. La Pandilla dominó la competición de principio a fin y la concluyó dando la vuelta olímpica.

Uno de los aspectos más recordados de aquella temporada fue la consolidación de la dupla “Abuelo-Bahía”, que sería fundamental en la obtención del Título. Con el transcurrir de las jornadas, ambos elementos fueron entendiéndose mejor y reflejando su cuota goleadora en el marcador. Por supuesto, no fueron los únicos que anotaban: Reinaldo Güeldini, Rafael “Xalapa” Ortega y Héctor Becerra también aportaron una importante cuota goleadora.


Rafael “Xalapa” Ortega, líder y capitán del Monterrey campeón.

A diferencia del breve torneo Prode 85 (de tan solo 8 jornadas), el México 86 fue muy similar a los actuales torneos cortos: 18 jornadas de temporada regular más Liguilla. Los 20 equipos fueron divididos en dos grupos de diez y, en temporada regular, cada equipo se enfrentó -de local y de visitante- a los otros nueve equipos de su grupo. A Rayados le tocó estar en el mismo grupo que Cruz Azul, Tampico Madero, Necaxa, Tecos UAG, Ángeles de Puebla, Atlas, Toluca, Guadalajara y Pumas de la UNAM.

Después de once jornadas, La Pandilla dirigida por Francisco Avilán marchaba en primer lugar de su grupo y de la tabla general. El Monterrey llevaba un paso sorprendente: nueve partidos ganados, uno empatado y solo uno perdido. Además, el equipo había anotado 25 goles y recibido solo 11. Era un equipo realmente veloz, vertical y ofensivo.

Para la jornada 12, el Monterrey tenía que visitar el Estadio Azteca para enfrentar al Necaxa. La única derrota del Monterrey había sido ante Cruz Azul en la jornada 2, en un partido disputado en Jasso, Hidalgo. Tras ese traspié ante La Máquina, el Monterrey no había vuelto a perder.

Además, como visitante, La Pandilla había ganado sus siguientes cuatro compromisos: en la jornada 4, vencieron 3-0 a los Tecos en Zapopan; en la 6, los Rayados cortaron una malaria de 21 años sin ganar en Toluca al doblegar 4-1 a los Diablos. Posteriormente, en la jornada 9, el Monterrey venció a los Pumas 2-1 en el Olímpico Universitario y en la siguiente jornada, los Rayados vencieron en Puebla a los Ángeles con un 1-0 con el célebre gol de Jesús “Wama” Contreras.

El partido ante Necaxa se pactó para el domingo 29 de diciembre de 1985 al mediodía en el Estadio Azteca. Mismo escenario y misma fecha en la que Rayados conseguiría, 34 años después, su quinto título de liga, pero en esta ocasión contra el América.


La alineación de Rayados contra Necaxa.

Francisco Avilán envió la siguiente alineación de inicio: Jesús “Wama” Contreras; Joel García, Rito Luna, Pedro Campa y Guillermo Muñoz; Héctor Gamboa, Rafael Ortega y Vilson Tadei; Reinaldo Güeldini, Mario de Souza Mota “Bahía” y Francisco Javier “El Abuelo” Cruz.

Los once rayados que iniciaron salieron a “comerse” al rival desde el inicio de las hostilidades. Olvidando por completo administrarse físicamente por el tema de la altura, la delantera rayada fue una pesadilla para los defensas electricistas.

Al minuto 9, “El Abuelo” Cruz se encargó de abrir el marcador al rematar, certero y de cabeza, un centro de Bahía que desbordó por la derecha antes de enviar un centro templado y preciso a la frente del “Abuelo”. Tres minutos después, el “Avioncito” marcó su gol. Reinaldo Gueldini cobró un tiro libre. Su centro fue a segundo poste, ahí apareció Bahía para rematar pegado al poste y dejar sin oportunidad al arquero Nicolás Navarro.


Reinaldo Güeldini era el hombre de experiencia.

A pesar de los dos goles tempraneros, el cuadro de Avilán siguió buscando la portería rival. Sin embargo, en el minuto 23, la preocupación abrumó a Paco Avilán. El brasileño Vilson Tadei, uno de sus mediocampistas estelares, recibió un fuerte golpe en la cabeza y tuvo que salir del campo. El regiomontano y canterano, Cuauhtémoc Vargas, entró en su lugar. En el resto del primer tiempo, el marcador ya no se movió.

Los quince minutos de descanso les permitieron a los elementos albiazules recuperar oxígeno y buscar más goles. Con solo seis minutos del complemento disputados, los Rayados anotaron de nuevo. Francisco Javier Cruz hizo sus travesuras por la banda derecha, dejó en el camino a su marcador, ingresó al área y dejó el balón a modo para que su compadre, Bahía, anotara el tercero del Monterrey.


Vilson Tadei salió por lesión.

El Necaxa simplemente no reaccionaba. El “Wama” tuvo una tarde tranquila aquel domingo en el Azteca. Precisamente, debido a las pocas llegadas del Necaxa, los laterales carrileros del Monterrey, Joel García y Memo “Turbo” Muñoz, empezaron a ir al ataque. Este último, veloz y hábil en extremo, “se subió a la motocicleta”, corrió por toda la banda izquierda y filtró preciso para el “Abuelo”. El joven delantero rayado, y sensación del futbol mexicano, tocó suave sobre la salida de Navarro para poner el 0-4 en el marcador.

Con dos goles de Bahía y dos del “Abuelo”, los Rayados ligaban su quinto triunfo como visitante en fila, sumaban dos puntos más y prácticamente aseguraron su calificación a la Liguilla. Además, con sus dos goles, el “Abuelo” se puso cerca de empatar a Sergio Liga en el liderato de goleo. Como sabemos, al final de la temporada, ambos compartirán el título de goleo.

Respecto a la dupla Bahía-Abuelo, ésta era ya una realidad. Toda la prensa destacaba el gran entendimiento entre los dos elementos. Picardía, magia, carisma y contundencia eran las características con las que la prensa deportiva definía a estos “compadres del gol”.

Algún periódico también les llamó “el dúo infernal”, porque eran la pesadilla de las defensas rivales. Aquella dupla sería fundamental para que el Monterrey consiguiese, tan solo tres meses después, su primer Título de Liga. Aquel domingo ante Necaxa, los Rayados exhibieron su real poderío y manifestaron sus claras intenciones de aspirar a ser campeones.

Alberto Barrera-Enderle

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