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RAYADOS OBTUVO SU PRIMERA VICTORIA DE LA TEMPORADA 1980-81 CONTRA EL ATLANTE EN EL AZTECA

22 de Enero de 2021. 2:16 pm.

La temporada 1980-81 dio inicio a una nueva etapa en la historia del Monterrey. Al concluir la temporada anterior, el equipo cerró un ciclo de siete años en el Estadio Universitario y regresó a la que había sido su casa entre 1952 y 1973: el Estadio Tecnológico.


Así se anunciaba el regreso de los Rayados al Estadio Tecnológico.

La campaña 1980-81 también fue el inicio de la gestión de una nueva directiva al frente del club: la que encabezaba el Grupo Protexa y el Dr. Fernando Olvera.

La nueva directiva renovó al plantel e incluso se desprendió de Rubén Romeo Corbo, la última gran figura del equipo, para darle cabida a nuevos elementos extranjeros y ofrecerle la oportunidad de despegar a jugadores de la cantera. Elementos jóvenes como José Treviño y Francisco Romero eran las nuevas apuestas locales; además, otros elementos de casa con más experiencia como Everardo Rodríguez Plata y Fidel Mejía tendrían ahora un lugar más preponderante dentro de la alineación.

La directiva apostó por un técnico de fuera: el argentino Pedro Dellacha, estratega de gran prestigio en Sudamérica, donde consiguió dos títulos de Copa Libertadores al frente de Independiente de Avellaneda. Como jugador, Dellacha había brillado a nivel selección en los años cincuenta y contaba además con experiencia en el futbol mexicano al haber portado la camisa del Necaxa en los inicios de los años sesenta.

El Monterrey renovó casi por completo su plantilla de extranjeros. El único que continuó en el equipo fue el uruguayo Alberto “Bocha” Cardaccio. El resto llegaron al futbol mexicano por primera vez. Tres de ellos argentinos: el defensor Carlos Alberto Mazzoni; el mediocampista Arsenio Julio Ribeca y el delantero Miguel Ángel Torres. La otra contratación foránea fue el seleccionado peruano Ernesto Labarthe.


Alberto “Bocha” Cardaccio fue el único extranjero que permaneció en el Monterrey luego de la temporada 1979-1980.

Otra de las novedades fue el regreso de Magdaleno Cano al Primer Equipo. El veterano jugador y símbolo rayado no había tenido actividad en la temporada 1979-80, aunque había permanecido en la institución. Por último, del mercado nacional el equipo se reforzó con un elemento regiomontano: Roberto Gómez Junco.

En las primeras tres jornadas de la temporada 1980-81, los Rayados no lograron ganar. Empataron en las fechas 1 y 3 (ambas en casa) y perdieron en la jornada 2 cuando visitaron a los Tecos.

En la jornada 1, partido que fue el regreso oficial del equipo al Tecnológico, empataron a un gol con los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. En el siguiente compromiso en casa, los Rayados sacaron el coraje y el orgullo para reponerse de una desventaja de dos goles y terminar empatando a dos en el Clásico Regiomontano. Con el orgullo intacto, los Rayados viajaron a la capital del país para su partido de la fecha cuatro, en la que visitarían al Atlante.

La noticia alentadora para Dellacha y su plantel es que el estelar argentino, Arsenio Julio Ribeca, estaría listo para debutar ante el Atlante. Con esta situación favorable, Dellacha decidió enviar el siguiente once a la cancha del Azteca para enfrentar a los Potros de Hierro del Atlante: Gregorio Cortés; Magdaleno Cano, Carlos Alberto Mazzoni, Everardo Rodríguez Plata y Fidel Mejía; Alberto Cardaccio, Arsenio Julio Ribeca, Roberto Gómez Junco y José Treviño; Miguel Ángel Torres y Javier Loya.


El once inicial del partido entre Rayados y Atlante.

El partido se realizó el sábado 25 de octubre de 1980 en el Estadio Azteca. El Atlante, dirigido por el también argentino Juan Carlos Lorenzo, contaba con figuras de la talla de Evanivaldo Castro “Cabinho” (máximo goleador en la historia del futbol mexicano), Eduardo Moses, Rubén “Ratón” Ayala, Arturo Vázquez Ayala, José Luis González, Rubén Anguiano y el portero argentino Ricardo Antonio La Volpe. También tenía entre sus filas a un personaje que décadas después sería ídolo de la afición rayada: Víctor Manuel Vucetich.


Víctor Manuel Vucetich, quien se convertiría en un ídolo Rayado, defendió la camiseta del Atlante en este partido.

El árbitro del cotejo, David Espinoza, dio inició a las acciones. El Atlante intentó desde el arranque imponer su condición de local, pero fracasó en cada uno de sus intentos. Salvo un disparo de larga distancia de Luiz Alberto da Costa “Luizinho”, Goyo Cortés tuvo un inicio de partido tranquilo. Los Rayados, bien plantados atrás, diseñaron una trampa eficaz para los azulgranas.

En el minuto 16, Pepe Treviño condujo un balón en medio campo, cedió para el “Tanque” Torres, quien avanzó, a pesar de tener la marca de un defensor. Poco antes de entrar al área, Torres sacó un disparo potente. Cerca del manchón penal un defensor local desvió levemente el balón con la cadera, pero no lo suficiente para alejar el peligro. La pelota le quedó a modo a Javier Loya. El famoso “Piti” quedó solo frente al marco y prendió el balón con la pierna izquierda para sacar un disparo raso, fuerte y cruzado que venció a La Volpe y abrió el marcador.

Javier Loya abrió el marcador.

Después de minutos de desconcierto en las filas azulgranas, el Atlante logró reanimarse e ir al frente. En el minuto 29, el “Ratón” Ayala tuvo una gran oportunidad al fusilar a unos metros a Goyo Cortés. Sin embargo, el portero rayado, y en ese momento seleccionado nacional, cubrió a la perfección su primer poste y detuvo el fogonazo del ex colchonero enviando la pelota a tiro de esquina.

Lamentablemente para el Monterrey, en ese tiro de esquina vino el empate. El mismo Rubén Ayala cobró y en el corazón del área se elevó la figura de Alejandro “Bonavena” Ramírez para rematar de cabeza y empujar la pelota al fondo de las redes albiazules. De esta manera, después de media hora de juego, el marcador lucía el empate a uno.

El Atlante se confió y pensó que la moral rayada se quebraría tras el gol. Pero no fue así. Faltando un minuto para ir al descanso, los Rayados le dieron un golpe letal al Potro. Ribeca tomó un rechace atlantista apenas adelante del medio campo. Con una gran jugada, el “Pomelo” Ribeca se quitó a Vucetich, avanzó unos metros y cedió para Pepe Treviño. El joven regiomontano habilitó a Torres, quien entraba a toda velocidad por el lado izquierdo. El “Tanque” no dudó y apenas ingresó al área azulgrana sacó un bombazo de pierna izquierda que dejó inmóvil a La Volpe para poner el segundo gol del Monterrey.

En la segunda mitad el partido se caracterizó por una férrea lucha en medio campo. El Monterrey tuvo el partido controlado hasta que el árbitro expulsó a Alberto Cardaccio.

Las cosas parecieron complicársele a los Rayados, pero Dellacha reacomodó su mediocampo con el ingreso de José Luis “El Correcaminos” Martínez en lugar de Loya. Con el ingreso del “Flaco”, el Monterrey retomó su dominio en media cancha. Minutos después, la desesperación creció en el Atlante y Miguel Ángel Fuentes se fue expulsado.

Los dos equipos terminaron el partido con diez hombres y fue el Monterrey el que estuvo más cerca de anotar nuevamente. Al final, el Monterrey se llevó los dos puntos. Pedro Dellacha se declaró contento tras haber conseguido su primer triunfo como técnico rayado. El equipo mejoraba en la tabla, Arsenio Ribeca tuvo un debut afortunado y Miguel Ángel Torres anotó su segundo gol como rayado. La excursión albiazul al Azteca fue todo un éxito en aquel 25 de octubre de 1980.

Alberto Barrera-Enderle

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