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CON PARTIDAZO DE MORICONI, RAYADOS DOBLEGÓ AL AMÉRICA EN EL AZTECA EN 1990

21 de Agosto de 2020. 2:33 pm.

La temporada 1989-90 representó un renacer futbolístico para el Club de Futbol Monterrey, luego de dos temporadas de malos resultados.

En esa temporada, el equipo había cambiado de mando directivo al pasar el equipo de Grupo Protexa a manos de un grupo de empresarios regiomontanos liderados por los hermanos Jaime y Manuel Rivero Santos.

Esta nueva directiva le inyectó recursos considerables al equipo y lo dotó de una nueva imagen (volvieron las medias blancas en lugar de las rojas, se cambió el logo del equipo y se compuso el Himno que hasta hoy nos identifica).


El plantel de los Rayados para la Temporada 1989-1990.

Los resultados positivos tardaron unas semanas en llegar. El equipo tuvo un arranque flojo, pero conforme el torneo fue avanzando, los Rayados fueron jugando mejor.

Sin embargo, como en todo torneo largo sucedía, había etapas de la temporada en las que el equipo pasaba por un bajón de juego. En este caso ese ocurrió entre las jornadas 23 y 27 en las que el Monterrey perdió un partido y empató cuatro de forma consecutiva.

La mala racha podría parecer no muy grave, pero, dado que el Monterrey estaba ubicado en el grupo más parejo de la competencia, todo punto dejado en el camino tenía sus consecuencias.

Previo a la jornada 28, los Rayados se encontraban en el quinto lugar en la tabla general de la competencia (conformada por 20 equipos), pero en su grupo se encontraban en el tercer lugar, detrás de Puebla y Pumas.

El Monterrey no podía darse el lujo de dejar más puntos en el camino y en la jornada en turno le tocaba una de las pruebas más difíciles de la temporada: enfrentar al América en el Estadio Azteca.

El América no solo era el bicampeón vigente del futbol mexicano, sino que además se mantenía invicto en su estadio y era el actual sublíder general de la competencia.

El Monterrey no vencía al cuadro capitalino en su casa desde el 7 de junio de 1981, cuando con dos goles de Víctor Hugo Arroyo y uno de Miguel Ángel Torres se impusieron 3-2 en el Azteca.

Sin embargo, este plantel de Rayados no dudaba en salir a proponer su futbol en cualquier cancha.

Apenas unos días antes, el Monterrey había vencido al Cruz Azul en el Azteca en un partido de Copa.

Por lo tanto, Pedro García y sus pupilos salieron convencidos de salir a derrotar al América en su guarida y acabar con esa larga racha sin derrotar a las Águilas en su casa.


Pedro García fue el técnico de los Rayados de Monterrey.

El partido se efectuó el viernes 23 de febrero de 1990 a las 20:45 horas. El timonel rayado, Pedro García, envió de inicio la siguiente alineación: Gustavo Adolfo Moriconi; Antonio González, Félix Cruz Barbosa, Richard Tavares y Salvador Arreola; Armando Manzo, Carlos de los Cobos, Missael Espinoza y Germán Ricardo Martellotto; Juan Antonio Flores Barrera y Mario de Souza Mota “Bahía”.

El América contaba con elementos goleadores de gran calidad como Luis Roberto Alves “Zague”, Carlos Hermosillo, Gonzalo Farfán, Antonio Carlos Santos y el estelar paraguayo Raúl Vicente Amarilla.

En cuanto el árbitro Edgardo Codesal decretó el inicio de las hostilidades, ambos equipos de lanzaron al frente, regalándole a los aficionados el espectáculo de ver un partido abierto de ida y vuelta.

En tan solo siete minutos de juego, los Rayados sorprendieron a los locales asestándoles el primer gol: Salvador Arreola desbordó por la banda izquierda y, a la altura de tres cuartas partes de la cancha, cedió al centro para el “Zurdo” Flores Barrera, quien controló el balón de izquierda, giró y, con esa misma pierna, soltó de inmediato un disparo potente al ángulo superior del segundo poste. ¡Golazo que hizo inútil el vuelo del portero Adrián Chávez!

El América reaccionó y a los 23 minutos consiguió el empate. Juan Hernández desbordó por su banda, centró y a primer poste apareció Gonzalo Farfán para dar un testarazo y empatar el marcador.


Missael Espinoza,Mario de Souza Mota “Bahía”, Germán Ricardo Martellotto y Salvador Arreola.

El empate animó a los locales a lanzarse con más ahínco, pero Moriconi les detuvo dos ocasiones claras de gol.

En el minuto 31, el Monterrey volvió a ponerse en ventaja. Una falta en las afueras del área fue cobrada con maestría por Germán Martellotto. El “Tato” tocó en corto para “Toño” González, este pisó el balón y el mismo Martellotto empalmó de derecha para ponerla en el mismo ángulo que Flores Barrera. Los Rayados ya lo ganaban 2-1 con otro gol soberbio.

En el complemento el show se lo robó completo el portero rayado Gustavo Adolfo Moriconi. El “Moroco” tuvo su mejor partido desde su arribo al futbol mexicano. Remates de corta y larga distancia de Santos, de Hermosillo, de Farfán y de Zague fueron todos detenidos con lances espectaculares.

Los delanteros americanistas no daban crédito mientras los locutores capitalinos nombraban a Moriconi como “El Invencible”, tras haber presenciado cómo salvaba de manera espectacular cinco remates francos de gol.

Y cuando el tiempo parecía extinguirse, apareció Héctor Becerra para liquidar las aspiraciones americanistas.

“Tito” Becerra y Óscar Fernando Torres habían ingresado de cambio al minuto 81 en sustitución de Carlos de los Cobos y de Juan Antonio Flores Barrera respectivamente.


Héctor “Tito” Becerra entró de cambio y anotó el gol del triunfo.

Seis minutos después de su ingreso, Becerra, en conjunto con “La Moca” González, madrugaron a los defensores americanistas en un saque de banda. “Toño” González sacó de banda atendiendo a la solicitud de Becerra que le mandara largo el balón; los defensores americanistas dudaron, pensando en un posible fuera de juego (situación que no aplica en un saque de manos).

Cuando los defensores recordaron la regla, Becerra ya se enfilaba al marco para enfrentar a Adrián Chávez, al que venció con potente disparo raso de pierna derecha a primer poste y cerrar la cuenta.

Codesal silbó minutos después el final del partido. Los Rayados habían conseguido una victoria amplia y contundente, quitándole al América su etiqueta de invicto en casa.

Pedro García había planteado bien el partido. Además, el talento de su plantilla y la inolvidable actuación de Gustavo Adolfo Moriconi le regalaron a la Afición Rayada una noche de viernes soñada.

El Monterrey había recuperado la memoria de su buen futbol y estaba de vuelta en la pelea por la clasificación.

Alberto Barrera-Enderle

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