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EL TRIUNFO QUE LE DIO A RAYADOS EL PASE A LA SEMIFINAL EN EL ESTADIO 3 DE MARZO

15 de Mayo de 2020. 11:27 am.

La temporada 1992-93 representó una revancha para el técnico Miguel Mejía Barón al frente de los Rayados de Monterrey.

En su primera campaña, Mejía Barón los hizo campeones de Copa pero en la liga no logró clasificarlos.

Para su segunda campaña al frente de los Rayados, el entrenador realizó drásticas modificaciones al plantel.

Figuras de los últimos años como Francisco Javier “Abuelo” Cruz, Germán Ricardo Martellotto y Mario de Souza Mota “Bahía”, entre otros, salieron de la institución y en su lugar llegaron nuevos elementos como Sergio Verdirame, Carlos Alberto Bianchezi “Careca”, Porfirio Jiménez, Rubén Ruiz Díaz “La Bomba” y José Antonio “El Tato” Noriega.


José Antonio “El Tato” Noriega se incorporó a los Rayados de Monterrey a principios de los 90.

Este plantel renovado logró compenetrarse rápidamente. Al final de la primera mitad del torneo, el Monterrey ocupaba el segundo lugar de la tabla general con 27 puntos (solo dos por debajo del líder Necaxa).

En ese lapso, el equipo había ganado diez partidos, empatado siete y perdido solo dos.

De hecho, los Rayados llegaron a ligar 16 partidos sin perder en esas primeras 19 jornadas.

Posteriormente vinieron poco más de dos semanas de receso en el torneo. En ese tiempo, César Luis Menotti dejó la Selección Mexicana.

En su lugar, y con la anuencia del entonces presidente del Monterrey, el Lic. Jorge Lankenau Rocha, Miguel Mejía Barón tomó las riendas del equipo nacional y dejó el banquillo albiazul a su auxiliar técnico Hugo Hernández.

Aunque en la segunda mitad de la temporada el equipo no logró plasmar el mismo nivel de juego, los Rayados lograron calificarse de manera directa a la Liguilla al terminar la temporada en quinto lugar de la tabla general y segundo de su grupo.

El Monterrey regresaba así a la Liguilla, tras no conseguirlo desde la temporada 1990-91 cuando aún eran dirigidos por el chileno Pedro García.

Sin embargo, el cierre irregular que tuvo al equipo al perder en sus últimas dos partidos generó muchas dudas entre la Afición Rayada.

El rival al que el Monterrey enfrentaría eran los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, dirigidos por Alberto Guerra.

El equipo tapatío había terminado en cuarto lugar de la tabla general y sus dos enfrentamientos contra los Rayados en la temporada regular habían terminado empatados.


Sergio Verdirame, Richard Tavares, Rubén Ruiz Díaz “La Bomba” y Carlos Alberto Bianchezi “Careca” fueron los cuatro extranjeros que había en el equipo.

El pronóstico era reservado antes de jugarse el Partido de Ida.

Para los Rayados era clave aprovechar el ser locales en el primer encuentro para avanzar a la Semifinal. Este compromiso tuvo lugar el miércoles 12 de mayo de 1993.

En el minuto 54 de ese partido, Carlos Bianchezi “Careca” puso adelante a los Rayados. La tribuna se entusiasmó pensando que el Monterrey iría por más, pero, por el contrario, el equipo ya casi no generó opciones de gol y dejó crecer al rival.

El brasileño Osmar Donizette anotó el gol del empate para el cuadro tapatío en el minuto 72 y el partido terminó con empate a un gol.

La tribuna manifestó su pesar y molestia por el resultado, pues el Monterrey tendría que ir a buscar el triunfo ante un rival complicado, que sabía defenderse muy bien en su casa, ya que los Tecos solo habían recibido ocho goles en 19 partidos jugados en su guarida.

El partido de vuelta se realizó el sábado 15 de mayo de 1993 en el Estadio Tres de Marzo de Zapopan, Jalisco.

Hugo Hernández entendió que no quedaba más que buscar el resultado y que, por ende, debería modificar su alienación y presentó un cuadro con varios cambios respecto a la ida.

El once titular estuvo conformado por: Rubén Ruiz Díaz “La Bomba”; José Juan Hernández, Richard Tavares, Teodoro Orozco y Guillermo Muñoz; Rolando Esquer, Porfirio Jiménez y José Antonio “El Tato” Noriega; Sergio Verdirame, Carlos Alberto Bianchezi “Careca” y Luis “El Matador” Hernández.


Luis “El Matador” Hernández brilló con Rayados de 1992 a 1994.

La estrategia le resultó a la perfección a Hernández. Los Rayados ofrecieron uno de sus mejores partidos como visitante en esa temporada.

“El Tato” Noriega, con su ir y venir por el lado derecho anuló al peligroso Claudio Morena. Los centrales Tavares y Orozco se encargaron de silenciar a la peligrosa dupla de Donizette y Chávez Medrano. “Memo” Muñoz le tapó la salida a Édgar Plascencia y se dio tiempo para sumarse al ataque.

Además, en el medio campo, Roly Esquer se encargó de marcar pegajosamente a Gallaga.

A la ofensiva, Sergio Verdirame fue la bujía del equipo. De sus pies salieron los primeros dos goles.

En el minuto 13, Verdirame cobró un tiro libre por el corredor derecho con un centro muy cerrado en donde apareció “El Tato” Noriega para desviar ligeramente el balón y dejar al portero Carlos Briones sin oportunidad.


El plantel de los Rayados de Monterrey de la temporada 1992-1993.

Los Tecos no se esperaban este gol y cayeron en el desconcierto. El Monterrey aprovechó ese momento y catorce minutos después asestó otro golpe.

Verdirame desbordó a toda velocidad por la banda izquierda, centró a segundo poste y ahí apareció “Careca. El brasileño saltó y prendió de aire la pelota con la pierna derecha para fusilar al guardameta. Ya ganaban 2-0 los Rayados.

En el último minuto del primer tiempo, los Tecolotes descontaron a gracias a un gol en tiro libre del “Zarco” Mauricio Gallaga. La reacción del cuadro local era de esperarse en el complemento.


Sergio Verdirame fue el motor del ataque de los Rayados en ese partido.

El Monterrey le jugó de manera inteligente para aprovechar esos espacios con la velocidad letal de sus tres delanteros.

En el minuto 54, los Tecos intentaban hacer daño enviando centros al área rayada. Uno de esos centros fue despejado por José Juan Hernández. El balón le cayó a Luis Hernández, quien metros atrás del medio campo cedió para “Careca”.

El brasileño recibió el balón pero no pudo darse la vuelta porque le cometieron falta. El árbitro dejó correr la jugada porque Luis Hernández siguió la jugada y se llevó por velocidad a los tres defensores del equipo tapatío para enfilarse solo frente al marco del rival.

El portero Briones salió del área para taparlo, pero “El Matador” disparó raso de derecha para anotar el tercer gol en un contragolpe que fue letal para los Tecolotes.


Carlos Alberto Bianchezi “Careca” anotó el segundo gol Rayado de la tarde.

Los Tecos ya no pudieron reaccionar. Con el pasar de los minutos, Hugo Hernández envió a la cancha a elementos defensivos como Roberto Hernández y Carlos de los Cobos, quienes contribuyeron a apaciguar cualquier intento de ataque de los Tecos.

El árbitro León Padró Borja decretó el final del partido y la Afición Rayada celebró el pase a la semifinal.

El partido había sido trasmitido en pantallas gigantes en la Macroplaza, por lo que algunos miles de aficionados que se encontraban ahí celebraron unidos.

El Monterrey había dado una de sus mejores exhibiciones como visitante en la temporada. La tripleta ofensiva conformada por Luis Hernández, Sergio Verdirame y Carlos Alberto Bianchezi cumplió a la perfección su labor de aprovechar los espacios que habrían de generarse con el correr de los minutos.

El equipo regiomontano regresaba a una semifinal, luego siete años de ausencia y llegarían hasta la Gran Fianl.

Aunque a la postre ese equipo terminó perdiendo la Final contra el Atlante, el triunfo inobjetable que consiguieron en el Partido de Vuelta de los Cuartos de Final hace exactamente veintisiete años fue ampliamente celebrado por la Afición Rayada en uno de sus capítulos que quedan para la Historia Rayada.


El sinaloense Teodoro Orozco defendió la camiseta del Monterrey en los primeros años de los 90.

Alberto Barrera-Enderle

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