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Cortesía

EN EL DEBUT DE FRANCISCO AVILÁN, RAYADOS VENCIÓ A DOMICILIO AL NACIONAL DE GUADALAJARA

25 de Junio de 2021. 6:04 pm.

La temporada 1964-65 apenas iniciaba y el Monterrey se consolidaba como un serio aspirante al título repitiendo su actuación en la temporada anterior. En la jornada inaugural, Rayados venció con facilidad al debutante Cruz Azul, tal y como lo recordamos en una nota anterior. Posteriormente, el equipo perdió en su visita a Veracruz. En la jornada 3, el Atlas le robó un punto a La Pandilla en el Tecnológico.

Para la jornada 4, el Monterrey tenía que visitar a un equipo tapatío: el Nacional y el técnico Roberto Scarone tenía varios problemas para armar su alineación. El peruano Claudio Lostaunau y el brasileño Newton Lourenço “Humaitá” estaban descartados para participar por estar lesionados. Además, el defensa central Alfredo “Ranchero” Gutiérrez estaba suspendido tras haber sido expulsado en la jornada anterior.

Para solucionar estas ausencias, Scarone movió sus piezas. Jorge “Jarocho” Molina fue enviado a la defensa central y, para reemplazar a los lesionados Lostaunau y Humaitá, Scarone eligió a dos jóvenes del equipo reservista: José Guadalupe Piña y Francisco Avilán.


Francisco Avilán debutó a los 17 años.

Piña ya había debutado con el primer equipo desde 1962. Sin embargo, para el joven Francisco Avilán este partido sería su debut oficial. Antes de cumplir 17 años, al joven Avilán le llegó la oportunidad de debutar en el máximo circuito y por su juventud le apodaban “El Potrillo”.

A pesar de su corta edad, ya contaba con un importante recorrido futbolístico desde su niñez: Avilán fue parte del primer equipo infantil del Monterrey que se formó a finales de los años 50 de la mano del ex jugador Carlos “Chato” Bautista”. En 1960, ese equipo infantil logró el título nacional y Avilán destacó en ese torneo.

Su relación con el futbol estaba impresa en sus genes. Su padre, Ramón, tapatío de nacimiento, fue un destacado jugador amateur en los años 30 y a su llegada a Monterrey, Ramón Avilán fue un impulsor importante del futbol en Nuevo León.


Roberto Scarone, director técnico de los Rayados de Monterrey.

Arnulfo, hermano mayor del “Potrillo”, fue un jugador destacado del Monterrey en la primera temporada en la que nuestro equipo participó profesionalmente en 1945-46. En los años cincuenta, Arnulfo y otro hermano, Pedro, se mantuvieron activos en el futbol de la Segunda División. El joven Francisco creció viendo futbol y yendo cada domingo a apoyar al Monterrey al menos desde 1957. Por lo tanto, llegar a debutar con el equipo de sus amores fue, sin duda, una emoción enorme para el joven “Potrillo”.

Volviendo al partido, Scarone ordenó entonces la siguiente alineación: Jaime “Tubo” Gómez; Javier Bazán, Jorge Molina e Ignacio Jáuregui; Ángel Lama, José Guadalupe Piña y Salvador Vargas; Francisco Avilán, Gustavo Cuenca, Olinto Rubini y Raúl Chávez de la Rosa. El partido se efectuó el jueves 25 de junio de 1964 en el Estadio Jalisco.


Raúl Chávez.

Desde el inicio del partido, las emociones rondaron ambas porterías. El cuadro local, los apodados “Pericos” y también “Pozoleros” pusieron en aprietos al portero rayado. El experimentado “Tubo” Gómez atajó dos claras de gol y el travesaño lo salvó de un gol inminente. Los Rayados, por su parte, también ofendieron al rival. El debutante Avilán y Raúl Chávez, desquiciaron a los defensores locales por sus respectivas bandas. Justamente en el minuto 35, Chávez de la Rosa desbordó por la banda izquierda, entró al área y sacó un potente disparo. El portero del Nacional, Gabriel Valencia, rechazó el balón, pero lo dejó modo para la llegada del brasileño Olinto Rubini, quien no perdonó y abrió el marcador.

El gol fue un balde de agua fría para el equipo local y Rayados logró controlar los últimos diez minutos del primer tiempo. La segunda mitad se jugó bajo la misma tónica: el Nacional intentando y el Monterrey conteniendo y desplegando rápido sus piezas. La velocidad del joven Avilán fue clave para mantener preocupados a los defensores locales.


Gustavo “Gato” Cuenca hizo el 0-2 definitivo.

Doce minutos antes del final, Gustavo “Gato” Cuenca anotó el segundo gol rayado que puso cifras definitivas y aniquiló las esperanzas pozoleras. La jugada la originó nuevamente Raúl “El Diablo” Chávez, quien por la banda izquierda llegó casi a línea de fondo y envió un centro raso y retrasado para la llegada de Cuenca. El famoso “Gato” prendió el balón de primera y de derecha para dejar sin oportunidad al portero tapatío.

El árbitro Alfonso González decretó el final del partido minutos después y los jugadores de La Pandilla alzaron los brazos celebrando el primer triunfo en calidad de visitante en la naciente temporada. Al regreso del equipo a Monterrey, más de un periodista local destacó la calidad del debutante Francisco Avilán al que le auguraron un futuro promisorio. No se equivocaron.

Alberto Barrera-Enderle

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